Amadores de Cristo

DIA 27 DE MAYO

BUEN EJEMPLO

Esforzaos, como la Virgen Santísima, en atraer a todo el mundo a Dios por vuestra buena conducta y edificantes ejemplos.

1.º El que vive bien en secreto, dice San Gregorio, y no aprovecha a los otros, es ciertamente un carbón que arde; pero el que practicando la perfección, ilustra a los demás con sus buenos ejemplos, es una antorcha que arde para sí y brilla para los otros. ¡Ay del hombre por quien viniere el escándalo!, dice el Señor Jesucristo, pero feliz aquél que diere buenos ejemplos con el fin de atraer a otros hacia la santidad. Este tal, en expresión de San Pablo, esparce el buen olor de Jesucristo, es olor de vida para la vida, y brillará como la luz del firmamento, y como estrella por toda la eternidad; así como el escandaloso es olor de muerte para la muerte, y su desgracia y su tormento serán eternos. Si te examinas con sinceridad, alma mía, ¿a cuál de estas clases conocerás que perteneces?

2.º ¡Cuán bien cumplió María con la obligación de dar a todos buen ejemplo! Persuadida de que nadie vive sólo para sí, y que la luz no se enciende para estar oculta bajo del celemín, sino para que hiera los ojos de cuantos se acercan a ella, no se contentó con no hacer jamás cosa alguna que pudiera escandalizar a sus semejantes, sino que en todo se mostró como ejemplo de los fieles, en palabras y conversaciones, en caridad, en su fe, en su pureza, para que su perfección atrajese a los demás hacia el bien, y fuese un censor continuo de los malos. ¿Cuándo te persuadirás, alma mía, de que el mejor modo de ejercer la caridad con el prójimo es darle buen ejemplo, para que conozca que la virtud es amable y fácil? Eres miembro de Jesucristo, debes esparcir el buen olor de Jesucristo.

3.º «Para dar buen ejemplo, tened delante —dice San Ambrosio— como en una pintura, la vida de María, en la cual, a manera de un espejo, se descubre la belleza de la castidad y la hermosura de toda virtud.» Es verdad que su corazón estaba cerrado para todo el mundo, y su perfección estaba principalmente en su interior; pero por ello no negó jamás a sus hermanos los ejemplos que les debía. Ejemplos de fervor en el templo, de humildad en la Visitacion, de resignación en la duda de San José, de pobreza en la cueva de Belén, de desprendimiento en la adoración de los Reyes, de fidelidad a la ley de Dios en su Purificación, aunque no le obligaba; de recogimiento en Nazaret, de paciencia en la pasión de su Hijo, y de todas las virtudes en todo el curso de su vida santísima. ¡Alma mía!, he ahí el modelo. ¿Te llamas hija de María? Nadie te reconocerá por tal, mientras no seas un vivo retrato de tu Madre.

AFECTO

Yo os bendigo, oh, María, mirra fragante, que llenáis los corazones con el buen olor de vuestras virtudes. Atraedme con la suavidad de esos aromas hacia Vos y hacia Jesús. ¡A cuántos, mientras vivisteis en la Tierra, hizo santos la vista de vuestra santidad! ¡A cuántos ha hecho después felices el recuerdo de vuestros ejemplos! Sea yo uno de ellos, Madre mía; y séalo de manera que a todos atraiga con mis buenos ejemplos. ¡Oh!, cuán feliz seré yo, si en el momento de mi muerte merezco que Vos me digáis: No temas, porque los amantes que me has procurado y has atraído hacia Jesús, son una garantía de tu felicidad. Hacedme esta gracia, Madre mía, y seré feliz eternamente.

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