
DIA 14 DE MAYO
DESPRENDIMIENTO DE LAS CRIATURAS
Al ejemplo de María, desprended vuestro corazón de las cosas terrenas, y consagradlo a Dios.
1.º Todo en el mundo es vanidad y aflicción de espíritu, dice el Espíritu Santo. Todo es vanidad, porque no hay ni puede haber en él cosa estable y capaz de hacer por sí la felicidad del hombre; todo pasa como sombra, y se desvanece dejando un vacío inmenso en el corazón. Todo es aflicción de espíritu, porque criado sólo para Dios, que es el único bien y la verdadera felicidad del alma, nada puede satisfacerla, ni sosegar al corazón, como el amor y la unión con Dios. Por ello, Jesús nos manda renunciar al amor de todo lo terreno, y fijarlo sólo en Dios con una consagración absoluta, porque el amor de las criaturas, además de ser vano y aflictivo, nos tiene como atados con cadenas que nos impiden volar a la unión con Dios. ¡Alma mía!, escucha a Jesús que te dice: Oye, hija, e inclina tu oído, y olvida a tu pueblo y la casa de tu padre, y amará el Rey tu hermosura. Si así lo haces, Jesús será tu esposo, y te hará feliz con la posesión de su amante Corazón.
2.º María oyó la voz del Esposo, y prefiriendo el amor de Dios y su servicio a todo lo criado, renunció desde luego a todas las criaturas, les cerró su corazón, y desprendida de todo, voló a la perfección, deseosa únicamente de estar unida a Dios. Ofrecíale, todos los días y todos los momentos, el sacrificio de su corazón, huyendo siempre del amor del mundo, en que sólo hay concupiscencia de los ojos, concupiscencia de la carne, y soberbia de la vida. Renunció las riquezas que le ofrecieron los magos, y mantenía siempre su espíritu y su corazón libres de todo apego a cosa alguna espiritual o corporal que no fuese de Dios y la dirigiese a Él. He aquí el espejo en que debes mirarte, alma mía. Si no renuncias a las criaturas, no aspires jamás a la unión con Dios.
3.º Este desprendimiento interior y exterior de María la hacía usar de todas las cosas tan solo cuanto le eran necesarias a la vida, y conducentes a su fin primario y principal, y por ello ni la entristecía la privación, ni la posesión turbaba su corazón; siendo el modelo práctico del consejo que nos da el Apóstol cuando dice: Los que poseéis, vivid como si no poseyerais; los que gozáis, como si no gozaseis; los que usáis de las cosas, como si no usaseis; porque es pasajera la figura de este mundo. Alma mía, en el mundo estamos como desterrados, porque nuestra patria es el Cielo, y nuestro fin último es Dios. Desprendámonos, pues, como María, de la Tierra, y amemos sólo a Dios, porque si Él es nuestro tesoro, en Él sólo tendremos fijo nuestro corazón.
AFECTO.
¡Oh, María, cándida paloma que volasteis siempre al rededor del arca santa, por no manchar vuestros pies en las sucias aguas de la Tierra; águila real, que desdeñando mirar con afición a las criaturas, vivisteis con los ojos y el corazón siempre fijo en el Sol divino; comunicadme ese desprendimiento total de las criaturas, ese sacrificio de todo lo criado que ofrecíais a Dios continuamente en las aras de vuestro corazón, para que el mío, desasido también de las criaturas, levante el vuelo y descanse sólo en Dios, mirándole como su único tesoro, su única esperanza, su única y eterna felicidad.