
DIA 3 DE MAYO
AMOR DE DIOS
Pedid al Corazón de María, que ardió siempre en el fuego del amor divino, que os enseñe a amar a Dios.
1.º Amarás a tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, y con todas tus fuerzas. He aquí el primer precepto de la ley, que forma el compendio y el término de la perfección, porque es la vida del alma, y el alma de todas las virtudes. La fe es como el resplandor del fuego, la esperanza es su llama; pero el fuego mismo es la caridad. Sin ella es inútil la fe, es vana la esperanza, y aun cuando reuniésemos todos los dones y todas las gracias, sin el amor de Dios seríamos como metal que suena en el aire, seríamos como nada. ¡Cuán infeliz soy yo si no amo a Dios! ¡Cuán infeliz si no le amo como debo! ¡Cuán infeliz, en fin, si en vez de amarle a Él, amo a las criaturas! En vano seré rico, en vano me llamarán sabio, en vano me veré colmado de honores; sin el amor de Dios seré eternamente desgraciado. El que no ama a Nuestro Señor Jesucristo, sea anatema, dice San Pablo.
2.º Yo soy la Madre del amor hermoso, dice María. No desconfíes, pues, alma mía, si te ves tibia en el amor de Dios. Corre a los pies de esta Madre, que te alimentará con la leche de su caridad, y pídele que te enseñe a amar a Dios. Contempla todas las acciones de su vida, y hallarás en ellas lecciones admirables de esta virtud. Sólo María, desde el primer instante de su ser inmaculado, amó perfectamente a Dios, le amó más que todos los espíritus bienaventurados, y le amó del modo más digno que pudiera amarle una criatura. Su entendimiento, libre de las tinieblas que engendra la culpa, le conoció cuanto puede ser conocido y, conociéndole, le amó cuanto es posible amarle. ¿Quién podrá sondear el océano del amor de María? Abísmate en él, alma mía, y aprende a amar a tu Dios.
3.º El amor de María a Dios no estuvo tan sólo encerrado en su corazón. Todas sus palabras, todas sus acciones lo publicaron, porque todas se dirigían a cumplir su voluntad, a adorarle, a glorificarle, y a hacer que todos le glorificasen y le amasen. Hoy desde el cielo nos recuerda todas sus acciones con este fin. Si somos sus hijos, y le ofrecemos flores, ninguna puede agradarle tanto como la flor hermosa del amor de Dios. Preséntasela, alma mía, sacrificando a Dios, por manos de María, tu cuerpo, tu corazón y tu alma. Si amas a Dios, aborrécete a ti misma; si amas a Dios, aparta tu corazón de las criaturas; si amas a Dios, renuncia a tu voluntad propia; si amas a Dios, toma la cruz, y en ella, como María, muere a todo lo que no sea Dios, y vive tan sólo para Dios.
AFECTO
¡Oh, María! Madre del amor hermoso, cuyo corazón es una pura llama de caridad para con Dios: comunicadla al mío, que hasta ahora tan tibio se ha mostrado en cumplir el precepto de amar a Dios sobre todas las cosas. Quiero amarle ya, Madre mía, como Vos. Recibid este deseo que me inspira vuestro ejemplo, como un tierno capullo que se forma en mi corazón. Regadlo con la lluvia de vuestras gracias, fomentadlo con el fuego de vuestra caridad, y haced que cuanto antes se abra cual rosa fragante de amor divino, que embalsame todos mis pensamientos, mis palabras y mis acciones, y presentadlo entonces a Jesús, vuestro Hijo y nuestro Dios, a quien amo y deseo amar como Vos con todo mi corazón, con toda mi alma y con todas mis fuerzas, hasta morir abrasado en su amor.