Amadores de Cristo

DIA 16 DE MAYO

FIDELIDAD A LOS DEBERES DE VUESTRO ESTADO

Aplicaos, por el amor de María, a cumplir bien los deberes de vuestro estado, sobre todo, aquello a que faltáis con más frecuencia.

1.º El estado en que nos ha puesto Dios es el camino que nos señala para llegar al Cielo; caminos sembrados todos de cruces y trabajos, que debemos llevar sobre nosotros, y que nacen principalmente de las obligaciones propias de cada uno. Para ayudarnos a llevar estas cruces y cumplir estas obligaciones, nos ofrece y nos da Dios sus gracias ordinarias y aun extraordinarias, si se le piden con fe viva. Faltar, pues, a los deberes del estado propio, es dejar el camino de nuestra salvación, es despreciar la voluntad de Dios y su gracia, que nos dirigía al término señalado por aquél; es, en fin, atraer sobre sí la ira de Dios y sus castigos, porque, como dice el Profeta, el Señor juntará con los pecadores a los que descuidan sus obligaciones. ¡Alma mía! no podrás agradar a Dios si no cumples con los deberes de tu estado, aun cuando te parezca que vives en la virtud. Si te convences, pues, de esta verdad, ¿cómo te descuidas tanto en estos deberes, unas veces con frívolos pretextos de religión, otras con razones humanas?

2.º Si quieres imitar a María, ella te servirá de modelo en todos los estados. Consagrada a Dios en el Templo, la oración y los trabajos de este eran su único cuidado. Virgen por elección y por voto, añadió a aquellas ocupaciones el silencio, la modestia, la vida retirada. Desposada con san José por la voluntad de Dios, sin olvidar los deberes de la piedad y los que le imponía su voto de castidad, se entregó al cumplimiento de los de una esposa fiel, obediente y cuidadosa. Después de la muerte de su casto Esposo, vivió en el estado de viudez, modelo perfecto de recogimiento, de sobriedad, de prudencia, de honestidad y de todas las virtudes, empleándose en el servicio de los apóstoles, en la asistencia de los enfermos y de los pobres, en la enseñanza de los jóvenes, y en todos los oficios que la caridad le inspiraba. Por ello María es el espejo en que deben mirarse todos sus hijos si desean cumplir con los deberes de su estado. Llégate, alma mía, llégate con frecuencia a este espejo purísimo para conocer tus faltas y enmendarlas, y no dudes que María te ayudará a hacerlo y a obrar con perfección.

3.º María no sólo se esmeró en cumplir todos los deberes y las obligaciones que le imponía su estado de virgen consagrada a Dios, esposa y viuda, sino que también aceptó gustosa las cruces y trabajos que en cada uno de estos estados le sobrevenían. La pobreza, el destierro en Egipto, las persecuciones, las angustias y privaciones, todo le era agradable; y no satisfecha con llevar alegremente estas cruces, en cuanto las veía ante sus ojos las amaba, las elegía y las deseaba, haciendo con ello que fuesen un sacrificio voluntario de su corazón, que presentaba a la Divinidad. ¡Cuán poco imitas este ejemplo, alma mía! ¡Con cuánta repugnancia te sujetas a las consecuencias del estado que has elegido! ¡Ah!, ¡no sea así en adelante, si quieres ser hija de María, si quieres merecer su amor y labrarte una corona inmortal!

AFECTO

¡Oh, María!, en cualquier estado de vuestra vida que os contemple, sois modelo admirable de virtudes. Yo me complazco en vuestra perfección, y deseo imitarla en lo posible. ¡Madre mía!, así como enseñasteis durante vuestra vida a los cristianos a ser fieles a sus obligaciones, enseñadme también a mí, para que nunca falte a lo que debo a Dios y al prójimo en mi estado. Necesito de la gracia, Vos me la alcanzaréis, y con ella todo lo podré y llevaré con gusto, y aun desearé y amaré los trabajos que me produzca el cumplimiento de mis obligaciones. Vos, Señora, sois mi modelo, sed también mi maestra y mi protectora.

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