
DIA 18 DE MAYO
IMITACIÓN DE JESUCRISTO
Invocad a menudo el Corazón de María, perfectísima imagen del Corazón de Jesús.
1.º Jesús es la imagen de los predestinados. Nadie se salva, sino en cuanto se conforma con este modelo, a quien nos mandó el Padre escuchar, y a quien nos presentó en el monte, como el ejemplar que debemos tener siempre ante los ojos para acomodarnos a Él, copiándole en nosotros. El mismo Jesús nos dice, que imitemos los ejemplos que nos dio en su vida, y que aprendamos de Él a ser mansos y humildes de corazón. Toda la vida de Jesús es una lección continua de perfección, y los cristianos, que son sus discípulos, no pueden apropiarse este título, si no practican lo que les enseña su Maestro. ¡Cuán poco se conforma mi vida con la de Jesús! ¡Cómo me atrevo a llamarme cristiano, y cómo puedo confiar de mi salud eterna, si no imito a Jesucristo, que es el Camino, la Verdad y la Vida misma!
2.º María es, entre todos los discípulos de Jesús, la que más se conformó con este divino modelo. Desde el momento en que le adoró encarnado en su purísimo seno por obra del Espíritu Santo, los ojos de su alma se fijaron en Él constantemente, y su entendimiento no tuvo otra ocupación que la de estudiar, meditar y hacer suyos los sentimientos de su Hijo. Cuando le vio ya nacido, y después durante toda su vida, se aplicó aún más a uniformar su corazón con el de Jesús, atendiendo a cuanto de Él se decía y a cuanto Él hablaba y enseñaba a sus discípulos, meditándolo detenidamente en su corazón. He aquí, alma mía, cómo debes principiar a conformarte con Jesús; considerando lo que Él dijo y enseñó para apropiarte sus sentimientos, y como dice el Apóstol, sentir en nosotros lo que vemos en Cristo Jesús.
3.º María, no sólo conformó su corazón y sus sentimientos interiores con los de Jesús, sino también su exterior, imitando todas sus acciones, y más aún el modo de practicarlas. Amó tan sólo lo que Él amaba y, como Él, no tenía otro fin en sus obras que la gloria de Dios. Practicó la humildad, imitó su obediencia, su paciencia, su amor a la oración y a los trabajos, obrando en todo con desinterés, con paz interior, y sin respetos humanos. ¿Te conformas, alma mía, de este modo con tu divino modelo? ¡Ah!, ¡cuánto motivo tienes de llorar, si atiendes a tus pasados descuidos en este punto tan capital! Acude, pues, a María, y ella será desde hoy tu maestra en la imitación de Jesús.
AFECTO
¡Oh, María, yo admiro vuestro corazón cortado a medida del Corazón de Jesús! Vos como luna perfecta recibiendo las luces del divino Sol, que es vuestro Hijo, aparecéis a mis ojos toda hermosa, y reflejáis en mi corazón la luz que os comunicó Jesús. Haced, Madre mía, que se fije en mi alma, para que aprenda de Vos a hacerme en un todo semejante al divino modelo que Vos imitasteis, hasta transfigurarme en el mismo. Enseñadme para ello a meditar como Vos todas sus palabras y sus acciones, para que sean la regla cierta de mi conducta, y el principio de mi salvación eterna.