
DIA 15 DE MAYO
FIDELIDAD A LA GRACIA
Pedid a la Santísima Virgen que os alcance hacer un buen uso de todas las gracias que sin cesar recibís de la bondad de Dios.
1.º Es una verdad evidente que Dios comunica a los hombres su gracia según los designios de su providencia sobre ellos, según la grandeza del fin a que los dispone y según el estado en que los coloca. La fe nos enseña que estas gracias son puramente gratuitas, y de ningún modo puede el hombre merecerlas en su principio. Son, pues, unos dones que le concede la bondad de Dios, y por lo mismo exigen de él una gratitud sin límites, y una fiel correspondencia para cooperar a los designios de Dios, y aun en cierto modo merecer y ponerse en disposición de recibir otras mayores gracias, sin las cuales no podrá perseverar y salvarse. Esta verdad, grabada profundamente en el corazón de la Santísima Virgen, la hizo tan fiel en cooperar a las divinas disposiciones, mereciendo nuevas gracias y favores singulares para llegar a la sublime perfección a que Dios la quería levantar. Alma mía, si no cooperas a la gracia, Dios la retirará de ti, y entonces, ¿qué felicidad podrás esperar jamás?
2.º María, desde el momento de su Concepción, recibió más gracia que todas las criaturas juntas, y aunque no conoció entonces el grado de perfección y la sublime dignidad a que Dios la destinaba, no dejó pasar un instante solo sin seguir el impulso de la gracia, entregándose en manos de Dios; y esta misma fiel y pronta cooperación la continuó toda su vida; cuando se presentó en el templo, cuando fue hecha Madre de Dios, cuando oía a su divino Hijo, cuando recibió el Espíritu Santo, poniendo siempre por obra lo que de ella exigía Dios. También tú, alma mía, recibes gracias singulares de Dios; si con fidelidad y prontitud cooperas y sigues sus impulsos, te conducirán a la perfección, y te harán llegar al término a que Dios te destina.
3.º La cooperación de María a la gracia, no sólo fue fiel y pronta, sino también humilde y agradecida. Confesábase indigna de ella, y cuando recibía sus impulsos, se humillaba en la presencia de Dios, y en testimonio de su gratitud le ofrecía los efectos mismos de su gracia, porque sabía que el mejor modo de conservarla, y aun obtener su aumento, es la humildad, y que no podía agradecer mejor el beneficio que Dios le hacía, que devolviéndole lo que había recibido con sus frutos. Alma mía, si eres humilde como María, recibirás sin cesar la gracia que Dios da siempre a los humildes. Si agradecida le das gracias, y le consagras las obras que con ella haces, nunca te retirará sus dones, antes bien los aumentará con abundancia.
AFECTO
¡Oh, María, Madre de la divina gracia! ¡Cuántas veces mi alma ha malogrado por su infidelidad los dones del cielo! ¡Cuántas veces me he hecho indigno de las gracias de vuestro Hijo Santísimo por mi falta de cooperación! Mi soberbia me ha engañado, haciéndome gobernar por mí mismo, despreciando las inspiraciones de la gracia. Yo lloro ahora tantos años perdidos, tantas ocasiones malogradas, tantos impulsos hechos inútiles por mi infidelidad. Haced, Señora, que mis lágrimas no sean también inútiles; haced que ellas sean el sello del firme propósito que hago a vuestros pies de no resistir jamás a las divinas inspiraciones, y seguir con humilde y fiel prontitud los llamamientos de la gracia de Dios. Vos, que con tanta fidelidad cooperasteis a ella, sois mi esperanza; en Vos confío.