Amadores de Cristo

DIA 24 DE MAYO

FUERZA DE INTENCIÓN

Al ejemplo de María, sea siempre vuestro norte, en todas vuestras cosas, la mayor gloria de Dios.

1.º El apóstol san Pablo nos dice: Bien sea que comais, bien que bebáis, dirigid todas vuestras palabras y acciones a la mayor gloria de Dios, en nombre de nuestro Señor Jesucristo. Este es el medio segurísimo de santificar todas nuestras obras, elevándolas a un orden sobrenatural que nos las haga meritorias para la vida eterna. Un fin recto, una intención pura y santa, hace de las más pequeñas acciones del hombre otros tantos títulos que le atraen las bendiciones y el amor de Dios; al paso que un fin humano, una intención torcida, no sólo quita todo su mérito a las prácticas de la virtud, sino que las hace viciosas y dignas tan solo de castigo. De aquí esta gran máxima de san Pablo, adoptada por todos los Santos, y en especial por san Ignacio de Loyola: Hacedlo todo para la mayor gloria de Dios. ¡Oh, Dios mío!, ¡cuán olvidada he tenido yo esta máxima de vida eterna!

2.º ¿Quién tuvo jamás una intención tan pura y tan santa, en todas sus acciones, como la Santísima Virgen María? Recorred toda su vida, y desde su concepción no hallaréis un pensamiento, una palabra, una acción, que no fuese dirigida a la gloria de Dios. Para obligarse en cierto modo a procurarla con más ahínco, se le ofreció en el templo, y le hizo sacrificio absoluto de su cuerpo y de su alma con todos sus sentidos y potencias, pronunciando el voto de virginidad perpetua. En la Encarnación del Verbo en su seno, y en su vida privada y pública, no pensó jamás en satisfacerse a sí misma, ni al mundo. Con los ojos del alma fijos en la Divinidad, buscaba a Dios en todas las cosas, y no se detenía sino donde le encontraba. ¡Alma mía!, ¡cuán diferente es tu modo de obrar!, ¡cuán poco te acuerdas de la gloria de Dios! Satisfacer tu vanidad, complacer al mundo, adquirir honores, riquezas y buen nombre, es todo tu anhelo; ¿y te llamas hija de María?

3.º María buscó siempre la gloria de Dios, porque desde su Concepción vivió persuadida de que Dios la había criado para Él. Viéndose enriquecida de dones sin número, quería, como buena amante, devolverlos a su Dios, consagrándole el uso de ellos; y así como sin cesar se veía objeto de las divinas complacencias, así también ni un instante quería otra complacencia que la de agradar a Dios. Dios lo hace todo para mi bien y mi felicidad; yo quiero hacerlo todo para su gloria. Dios me ama en todo, yo quiero glorificarle en todo. He aquí el principio de las acciones de María, he aquí el fin y la intención de todas sus palabras y de sus obras. La voluntad de Dios era el móvil de sus acciones, la gracia de Dios era su guía, la gloria de Dios era su fin. Graba, ¡oh, hombre!, en tu corazón estas lecciones, y sean estas máximas las que te gobiernen en todas tus obras.

AFECTO

¡Oh, María!, Vos, cuya alma fijando los ojos como águila en el Sol divino, dirigisteis a Él siempre vuestros pasos, mirando en todos vuestros pensamientos, vuestras palabras y vuestras obras al norte seguro de la gloria de Dios, sed mi guía y mi maestra. Mi alma quiere seguiros en esta carrera: enseñadme a tener siempre por término de mis acciones la mayor gloria de Dios. Yo os suplico que Vos misma las presentéis todas a vuestro divino Hijo, después de enderezarlas a este fin. ¡Oh, Señora!, no atraigan ya mis miradas las cosas de la Tierra, ni los honores, ni el amor de las criaturas. Dios solo en mi entendimiento para conocerle; Dios solo en mi corazón para amarle; y Dios solo en todo, y en todo tiempo, para glorificarle eternamente.

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