PREGUNTAS FRECUENTES
En esta sección incluiremos todas las preguntas que recibamos de nuestros usuarios, con sus correspondientes respuestas realizadas por nuestro equipo de Redacción. Lo hacemos con el ánimo de que puedan servir a todos aquellos que se encuentren en una situación similar o puedan obtener conocimiento a través de ellas.
Mantendremos siempre en el anonimato a los autores de las preguntas, sin citar dato alguno de ellos, por lo que la confidencialidad es absoluta.
Las preguntas pueden dirigirse al correo: faq@amadoresdecristo.org
Laus Deo!
Pregunta:
Según publican en su web, si la Iglesia Católica fuese suplantada en su totalidad (desde la Silla de Pedro hasta la parroquia del pueblito más pequeño) por herejes de una secta satánico-masónica que ellos mismos se llamen «iglesia católica», al no ser la verdadera Iglesia de Cristo, ¿la verdadera Iglesia estaría en los fieles que no siguieran a esa secta?
Respuesta:
Desde el punto de vista de la teología católica y la historia cristiana, la respuesta es un rotundo sí.
Al darse ese escenario extremo —donde la totalidad de la estructura física y jerárquica está usurpada por herejes y apóstatas—, la verdadera Iglesia de Cristo no está en los usurpadores que ocupan los edificios, sino en el resto fiel que conserva la fe apostólica íntegra, por más pequeño y perseguido que sea.
Para entender esto, hay que recurrir a varios principios teológicos e históricos fundamentales dentro del propio catolicismo:
1. Un Precedente Histórico: La Crisis Arriana.
La Iglesia Católica ya vivió una situación que, aunque no idéntica al escenario satánico-masónico, se le pareció mucho en términos de usurpación estructural. En el siglo IV, la herejía arriana (que negaba la divinidad de Cristo) se extendió de tal manera que la inmensa mayoría de los obispos del mundo, e incluso el Emperador, se volvieron arrianos. Los herejes tomaron el control de casi todas las parroquias y basílicas importantes.
En ese momento, San Atanasio, uno de los pocos obispos que se mantuvo fiel (y que fue exiliado repetidamente), escribió una carta a sus fieles que responde exactamente a esa pregunta:
«Que Dios os consuele. (…) Es un hecho que ellos tienen los locales, pero vosotros tenéis la fe apostólica. Ellos pueden ocupar nuestras iglesias, pero están fuera de la verdadera Fe. Vosotros permanecéis fuera de los lugares de culto, pero la Fe habita en vosotros. Veamos: ¿qué es más importante, el lugar o la Fe? La verdadera Fe, obviamente.
Quienes afirman representar a la Iglesia en realidad están equivocados, porque en lugar de edificarla la destruyen y se han perdido en sus propios errores. Vosotros, en cambio, sois la verdadera Iglesia.»
Este texto es fundamental, porque establece que la Iglesia está donde está la Verdadera Fe, no necesariamente donde están los muros y los títulos oficiales, si estos han sido usurpados.
2. La Indefectibilidad y el Resto Fiel.
Cuando se dice que «las puertas del Hades no prevalecerán», la promesa de Cristo es que la Iglesia —y la Verdad que custodia— no desaparecerá de la faz de la Tierra. A esto se le llama indefectibilidad.
Sin embargo, la promesa divina no garantiza un número mínimo de creyentes, ni que conservarán catedrales o poder geopolítico. En la Biblia existe el concepto constante del resto fiel (o remanente). Tanto en el Antiguo Testamento (como cuando el profeta Elías creía ser el único fiel, pero Dios le dice que ha reservado a 7.000 que no doblaron la rodilla ante Baal), como en el Apocalipsis, se muestra que en tiempos de gran tribulación o apostasía generalizada, la verdadera Iglesia puede quedar reducida a un rebaño muy pequeño, oculto y perseguido.
3. La Naturaleza de la Herejía en el Derecho Canónico.
Teológicamente, un hereje manifiesto y formal (alguien que rechaza obstinadamente una verdad de fe divina y católica) se separa automáticamente (latae sententiae) de la Iglesia.
Grandes teólogos y Doctores de la Iglesia, como San Roberto Belarmino, argumentaron que si un Papa (o un obispo, o un sacerdote) se volviera un hereje manifiesto, ipso facto (en el acto) dejaría de ser miembro de la Iglesia y, por tanto, perdería toda su autoridad y su cargo.
Aplicando esto al escenario actual: si esa secta ha usurpado la estructura de la Iglesia Católica, por el simple hecho de ser herejes manifiestos y satánicos, ya no son miembros de la Iglesia Católica, sin importar los ropajes que usen, los edificios que ocupen o los títulos que se auto-otorguen.
4. El Cuerpo Místico de Cristo.
El Papa Pío XII, en su encíclica Mystici Corporis Christi, enfatizó que la Iglesia es el «Cuerpo Místico de Cristo». Mientras que la Iglesia tiene una estructura visible (jerarquía), su alma es invisible (el Espíritu Santo y la gracia). Si la estructura visible es totalmente corrompida y tomada por enemigos hostiles, el «Cuerpo Místico» seguirá viviendo en aquellos creyentes de a pie que mantienen la fe, la esperanza y la caridad.
5. En resumen:
Si el «Hades» ha logrado infiltrarse y tomar el control de toda la administración y los edificios del Vaticano hasta la última parroquia, esa estructura ha dejado de ser la Iglesia Católica. La verdadera Iglesia de Cristo se reduce al remanente de fieles laicos, congregados en casas, en catacumbas o en el exilio, conservando el depósito de la fe. Ellos son la roca viva sobre la que la promesa de Mateo 16:18 sigue manteniéndose invicta.
Pregunta:
Somos muchos de familia y amigos, y a mí me toca organizar eventos de todo tipo y no quiero hacerlos en tiempos que no sean apropiados para festejos. ¿Podrían decirme en qué tiempos del año no se deberían hacer fiestas según la Tradición Católica?
Respuesta:
Según la Tradición de la Iglesia Católica y el ordenamiento clásico (anterior a las reformas modernas), existen tiempos litúrgicos de penitencia y recogimiento en los que no es apropiado celebrar fiestas mundanas, bailes o banquetes ruidosos. De hecho, la Iglesia prohibía tradicionalmente la «Velación» (la bendición solemne de las bodas) en estos periodos, señal de que el espíritu festivo debía contenerse.
Los tiempos en los que NO se deben organizar fiestas son:
1. TIEMPO DE ADVIENTO (Preparación)
Desde: El Primer Domingo de Adviento (finales de noviembre).
Hasta: El día de Navidad (25 de diciembre).
Razón: Es un tiempo de «espera devota» y cierta penitencia para preparar la llegada del Niño Dios. Aunque no es tan estricto como la Cuaresma, la alegría mundana desentona con la austeridad violeta del altar.
2. TIEMPO DE CUARESMA (Penitencia Rigurosa)
Desde: El Miércoles de Ceniza.
Hasta: El Domingo de Resurrección.
Razón: Es el tiempo más sagrado de penitencia, ayuno y dolor por los pecados. Hacer una fiesta durante la Cuaresma (y muy especialmente durante la Semana Santa) se considera una falta de respeto al espíritu de mortificación cristiana.
3. Días Específicos de Rogativas y Témporas
Son tres días antes de la Ascensión (Rogativas) y las cuatro semanas de las Témporas (al inicio de cada estación). Son días tradicionalmente de ayuno y oración, poco propicios para banquetes.
4. Todos los VIERNES del año
Por tradición, el viernes es día de penitencia (recuerdo de la Pasión). Si no coincide con una gran fiesta litúrgica, no es el día más adecuado para celebraciones estrepitosas.
Resumen para su planificación: Si quiere acertar y respetar la Tradición, evite absolutamente la Cuaresma y trate de respetar el Adviento. El tiempo ideal para fiestas es la Pascua (después del Domingo de Resurrección) y el Tiempo de Navidad (del 25 de diciembre al 13 de enero), así como el tiempo «después de Pentecostés» (verano y otoño), siempre respetando las vigilias de grandes fiestas.
Espero que esta guía le sirva para santificar también el tiempo de ocio.
Pregunta:
¿Por qué las lecturas y fiestas de esta web a veces no coinciden con las de mi parroquia?
Respuesta:
Porque en Amadores de Cristo seguimos el Calendario Litúrgico Tradicional emanado del Concilio de Trento. Las parroquias actuales utilizan el «Nuevo Calendario» (instaurado en 1969), que modificó muchas fechas de santos y cambió el ciclo de lecturas. Nosotros mantenemos la Liturgia que santificó a la Iglesia durante siglos, siguiendo el Misal Romano de San Pío V. Por eso, es posible que contemple que un domingo, o cualquier otra fecha, aparezca en nuestro Calendario Litúrgico Tradicional de forma diferente a la de los calendarios y ritos modernos. Buscamos conservar y vivir la auténtica Liturgia Católica, establecida a perpetuidad por el Papa San Pío V.
Pregunta:
¿Qué implica ser un «Amador de Cristo»? ¿Tengo que pagar algo o inscribirme en algún sitio?
Respuesta:
Ser un Amador de Cristo no es pagar una cuota ni rellenar una ficha burocrática; es un compromiso del corazón: «Hagamos de nuestra vida un continuo acto de amor a Dios.»
Nuestra asociación busca despertar en las almas el deseo de tomarse la fe en serio, no como una costumbre social, sino como el mismo centro de la vida.
Implica:
• Buscar la santidad en el propio estado (casado, soltero, religioso). Sin ser santos es imposible ir al Cielo. Tengamos claro que el que no es santo va al Infierno de cabeza.
• Vivir una vida de continuo amor a Dios, hablando con Él, y escuchándole, en todo momento: porque «en Él vivimos, nos movemos y existimos». (Hch 17:28.)
• Amar a Cristo y a su Verdadera Iglesia, con actos de reparación por los pecados del mundo.
Si usted desea ser verdadero católico, amando a Dios sobre todas las cosas y viviendo según el Evangelio y la Tradición, ya es un Amador de Cristo.