Amadores de Cristo

ACTO DE DESAGRAVIO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

¡Oh, Corazón clementísimo de Jesús: divino propiciatorio por el cual el Eterno Padre prometió a santa Margarita María que oiría siempre sus oraciones! Yo me uno con Vos para ofrecer a vuestro Eterno Padre este mi pobre y mezquino corazón, contrito y humillado en su divino acatamiento, y deseoso de reparar cumplidamente todas las ofensas, en especial las que Vos recibís de continuo en la Eucaristía, y señaladamente las que yo por mi desgracia he cometido. Quisiera, divino Corazón, lavar con lágrimas y borrar con sangre de mis venas las ingratitudes con que todos hemos pagado vuestro tierno amor. Junto mi dolor, aunque tan leve, con aquella angustia mortal que os hizo en el huerto sudar sangre a la sola memoria de nuestros pecados. Ofrecédselo, Señor Jesucristo, a vuestro Eterno Padre, unido con vuestro amabilísimo Corazón. Dadle infinitas gracias por los grandes beneficios que nos hace continuamente, y supla vuestro amor nuestra ingratitud y olvido. Concededme la gracia de presentarme siempre con gran veneración ante el acatamiento de vuestra divina Majestad, para resarcir, de algún modo, las irreverencias y ultrajes que en vuestra presencia me atreví a cometer, y que de hoy en adelante me ocupe con solicitud en atraer, con palabras y ejemplos, muchas almas a que os conozcan, os amen y gocen de las delicias de vuestro Corazón.

Desde este momento me ofrezco y dedico del todo a dilatar la gloria de este sacratísimo y dulcísimo Corazón. Lo elijo por blanco de todos mis afectos y deseos, y desde ahora para siempre constituyo en él mi perpetua morada, reconociéndole, adorándole y amándole con todas mis potencias, como que es el Corazón de mi amabilísimo Jesús, de mi Rey y soberano Dueño, Esposo de mi alma, Pastor y Maestro, verdadero Amigo, amoroso Padre, Guía segura, firmísimo amparo y bienaventuranza. Amen.

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