ORACION CONTRA LA TIBIEZA
Corazón de Jesús, que aborreces la tibieza y amenazas terriblemente a los que abandonan la primera caridad…
Haz que nunca se entumezca nuestro espíritu…
Que no hagamos el mal negocio de haber renunciado a lo grande, que es la libertad y el amor, para consagrarnos a lo máximo, que son tu Gloria y las almas, y vengamos a quedarnos con lo mínimo, presos de nuestras imaginaciones, caprichos y temores…
Danos un esfuerzo decidido en vencernos a nosotros mismos, y un empeño viril de entrega…
Que todos aquellos hermosos sueños, que estremecieron nuestra juventud, hasta hacernos dar el paso al frente, no vengan a ser triste sonrisa escéptica de vencidos e ignominiosa sucesión de rapiñas en el holocausto…
Solos, enteros y vacíos por las promesas de los votos, Tú eres nuestra única razón suficiente, nuestra única verdad, nuestro único camino, NUESTRA VIDA UNICA…
Danos el ímpetu de la generosidad y de la entrega, sin cálculos ni cobardías, para llegar a amarte como al único y grande amor de nuestra vida…
Haz que encontremos en Ti, purificadas y jerarquizadas, todas las cosas y personas que amamos, amándote en todas a TI, en todo y a todo en TI, conforme a tu santísima y divina Voluntad…
Concédenos, Dios mío, que al lado de esas magníficas realidades enormes, nos resulten pequeños, en su verdadero tamaño, los roces inevitables con los que siembran codo a codo con nosotros…
Haz que sin traicionar a la causa verdad y sin perder nuestra sencillez evangélica, hombres de tu Eternidad en el tiempo, sintamos y comprendamos cada día, con un celo inteligente y generoso, los problemas del mundo que hemos de salvar…
Llénanos, aún en nuestro otoño y nuestro invierno, de nuevas inquietudes y planes, y de comprensión alentadora para los que vengan a recoger de nuestras manos la antorcha de tu Vigilia larga…
Que comprendamos, intensamente, que sólo a través de tu Iglesia es como eres para nosotros Camino, Verdad y Vida, salvación y santificación…
Que este amor deslumbrado y gozoso de tu Iglesia nos haga sentir con ella, nos haga hijos amantes e incondicionales de la Verdadera Iglesia de Cristo, aunque esté en las catacumbas…
Y en fin, Dios mío Jesucristo, que al llegar a la playa de la eternidad a través de la noche por un inmenso mar, haz que te encontremos, sonrientes, en la mañana transfigurada, y exhalemos en tu Corazón, gastados en tu servicio, el último aliento del nuestro…
Amen.