ORACIONES PARA REZAR DURANTE EL ASEO PERSONAL
(Al entrar en la bañera o ducha y abrir el grifo)
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Gracias os doy Señor, Padre Santo, Dios Todopoderoso y Eterno, por haberos dignado crearme a mí, indigno pecador, sin mérito alguno mío sino por vuestra gran misericordia, y por haber creado esta agua con la que poder lavar mi cuerpo.
(Antes de humedecer el cuerpo)
Os pido, Señor, que bendigáis + esta agua para que, al igual que con vuestra Gracia purificáis mi alma, con esta agua bendecida por Vos purifiquéis mi cuerpo, eliminando de él toda mancha o resto de pecado.
(Al humedecer el cuerpo)
Bendita seáis Trinidad Santísima, por la inteligencia, el don del pensamiento, la memoria y la voluntad que me habéis dado. Purificadlos, Señor, y eliminad de ellos cualquier mancha o resto de pecado. No permitáis, Señor, que con ellos os ofenda sino que, por el contrario, los utilice siempre para daros mayor gloria y alabanza.
Conformad, Señor, mi voluntad con la vuestra, para que así haga yo todo lo que es de vuestro agrado.
(Al enjabonar la cabeza y la cara)
Bendita seáis Trinidad Santísima, por los sentidos del tacto, la vista, el olfato, el gusto y el oído, que me habéis dado. Purificadlos, Señor, y eliminad de ellos cualquier mancha o resto de pecado. No permitáis, Señor, que con ellos os ofenda sino que, por el contrario, los utilice siempre para daros mayor gloria y alabanza.
(Al aclarar la cabeza y la cara)
Haced, Señor, que yo palpe con vuestro tacto, vea con vuestra vista, huela con vuestro olfato, guste con vuestro gusto y oiga con vuestro oído, para que así, Señor, mis sentidos tengan la pureza de los vuestros.
(Al enjabonar las manos, los brazos y tronco)
Bendita seáis Trinidad Santísima, por las manos, los brazos, el corazón, los pulmones y los órganos internos del cuerpo que me habéis dado. Purificadlos, Señor, y eliminad de ellos cualquier mancha o resto de pecado. No permitáis, Señor, que con ellos os ofenda sino que, por el contrario, los utilice siempre para daros mayor gloria y alabanza.
Quitadme, Señor, el corazón de piedra y dadme un corazón de carne, manso y humilde como el vuestro.
Concededme que cada latido de mi corazón sea un acto de perfecto amor a vos y que con cada respiración de mis pulmones salve un alma para vos; un alma que os adore, os alabe, os ame y os bendiga eternamente.
(Al enjabonar las partes íntimas)
Bendita seáis Trinidad Santísima, por este órgano que me habéis dado. Purificadlo, Señor, y eliminad de él cualquier mancha o resto de pecado. No permitáis, Señor, que con él os ofenda sino que, por el contrario, lo utilice siempre para daros mayor gloria y alabanza.
(Al enjabonar las piernas y los pies)
Bendita seáis Trinidad Santísima, por estas piernas y estos pies que me habéis dado. Purificadlos, Señor, y eliminad de ellos cualquier mancha o resto de pecado. No permitáis, Señor, que con ellos os ofenda sino que, por el contrario, los utilice siempre para daros mayor gloria y alabanza.
No permitáis, Señor, que mis piernas se doblen ante nada; que tan sólo se arrodillen ante Vos para adoraros.
No permitáis, Señor, que mis pies tropiecen en la tentación y me hagan caer en el pecado, sino que, por el contrario, me conduzcan con paso firme y seguro por el camino recto que lleva hacia Vos.
(Al aclarar la totalidad del cuerpo)
Purificad, Señor, todo mi cuerpo y concededme perpetua salud de alma y de cuerpo, para que sea templo agradable a vuestra Santísima Trinidad.
Estableced, Señor, en mí vuestro Tabernáculo y permaneced en mí eternamente, para que así pueda yo amaros, alabaros, adoraros y bendeciros, en vuestra presencia, por los siglos de los siglos. Amén.
(Saliendo del baño)
¡Gracias, Señor, por haberme escuchado!
(Al limpiarse los dientes)
Bendita seáis Trinidad Santísima, por la boca —los labios y la lengua— que me habéis dado. Purificadlos, Señor, y eliminad de ellos cualquier mancha o resto de pecado. No permitáis, Señor, que con ellos os ofenda sino que, por el contrario, los utilice siempre para daros mayor gloria y alabanza.
(Al secarse el cuerpo y vestirse)
Virgen María, Madre mía, Madre del Creador, Virgen Poderosa, Espejo de Justicia, Consuelo de los afligidos, Reina del Mundo, Reina mía.
¡Os amo, Madre mía! y en prueba de mi filial afecto a Vos me consagro y puesto que os pertenezco, Señora, guardadme y defendedme como cosa y posesión vuestra.
Libradme de todos mis enemigos visibles e invisibles.
Aplastad la cabeza a Satanás con Vuestro pié inmaculado. Encadenadle y enviadle desterrado a lo más profundo de los abismos del Infierno, de donde no le dejéis salir nunca jamás por mucho que le invoquen sus secuaces y seguidores.
Y a mí, Madre mía, no me permitáis cometer pecado alguno, ni mortal ni venial. Enviadme a llamar de este mundo a Vuestra presencia antes que permitirme cometer un solo pecado mortal.
Os lo pido por el Poder que os concedió Dios Padre.
Ave, María, Hija de Dios Padre; llena de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Virgen María, Madre mía, Madre del Salvador, Virgen Prudentísima, Trono de Sabiduría, Salud de los enfermos, Reina de los Profetas, Reina mía.
¡Os amo, Madre mía! y en prueba de mi filial afecto a Vos me consagro y puesto que os pertenezco, Señora, guardadme y defendedme como cosa y posesión vuestra.
Libradme de todos mis enemigos visibles e invisibles.
Aplastad la cabeza a Satanás con Vuestro pié inmaculado. Encadenadle y enviadle desterrado a lo más profundo de los abismos del Infierno, de donde no le dejéis salir nunca jamás por mucho que le invoquen sus secuaces y seguidores.
Y a mí, Madre mía, no me permitáis cometer pecado alguno, ni mortal ni venial. Enviadme a llamar de este mundo a Vuestra presencia entes que permitirme cometer un solo pecado mortal.
Os lo pido por la Sabiduría que os concedió Dios Hijo.
Ave, María, Madre de Dios Hijo; llena de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Virgen María, Madre mía, Madre del Amor Hermoso, Virgen Inmaculada y Bendita digna de toda veneración y alabanza, Causa de nuestra alegría, Refugio de los pecadores, Reina de los Apóstoles, Reina de la Paz, Reina mía.
¡Os amo, Madre mía! y en prueba de mi filial afecto a Vos me consagro y puesto que os pertenezco, Señora, guardadme y defendedme como cosa y posesión vuestra.
Libradme de todos mis enemigos visibles e invisibles.
Aplastad la cabeza a Satanás con Vuestro pié inmaculado. Encadenadle y enviadle desterrado a lo más profundo de los abismos del Infierno, de donde no le dejéis salir nunca jamás por mucho que le invoquen sus secuaces y seguidores.
Y a mí, Madre mía, no me permitáis cometer pecado alguno, ni mortal ni venial. Enviadme a llamar de este mundo a Vuestra presencia antes que permitirme cometer un solo pecado mortal.
Os lo pido por el Amor que os concedió Dios Espíritu Santo.
Ave, María, Esposa de Dios Espíritu Santo; llena de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Ave, María, Templo y Sagrario de la Santísima Trinidad. ¡Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo! Como era en el principio, y ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar y gozar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.
Oración:
Señor, Padre Santo, Dios Todopoderoso y Eterno, os pido que, por intercesión de la Inmaculada y Siempre Virgen María, Madre de vuestro Hijo, y Señor nuestro, Jesucristo, me libréis de todos mis enemigos visibles e invisibles, me quitéis la libertad de ofenderos y me enviéis a llamar de este mundo a vuestra presencia antes que permitirme cometer un solo pecado mortal. Os lo pido en nombre de nuestro Señor Jesucristo, vuestro Hijo, que vive y reina con Vos en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.